DOLORES IBARRURI
Manuel Vázquez Montalbán escuchó por primera vez en un mitin a Dolores Ibarrurri, Pasionaria , en diciembre de 1975. El escritor catalán, fallecido en el año 2003, trabajaba entonces para la revista Triunfo y acudía como invitado a un homenaje convocado en Roma para conmemorar el ochenta aniversario de Pasionaria . La voz de la Ibarruri -relató entonces Vázquez Montalbán- me dio una de las claves de su poder: dijera lo que dijera, aquella voz era en sí misma el lenguaje de la veracidad .
Esta declaración resume y define la vida de Pasionaria , y pone de manifiesto su compromiso con la igualdad y la justicia social. Nacida en Gallarta en 1895 conoció desde su infancia la explotación de la clase trabajadora. No pudo estudiar magisterio, tal y como era su deseo, y se vió obligada a trabajar en el servicio doméstico. Autodidacta desde niña, su amor por la lectura le permitió adquirir la cultura que el sistema le negaba, y así tomó conciencia de la realidad política y social, que ella aspiraba a transformar.
Su trayectoria como militante y dirigente comunista estuvo acompañada de años de persecución, cárcel y exilio. Sin embargo, nunca lograron callar su voz. Pasionaria era una mujer del pueblo, combativa y fuerte, cuyo mensaje continúa vivo en todas aquellas personas que al igual que ella soñamos con un mundo mejor. Este Premio, convocado por el Departamento de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno vasco, constituye, por tanto, un homenaje a su memoria y a su trayectoria. Poetas como Rafael Alberti, Antonio Machado y Miguel Hernández han glosado su figura, haciendo de Pasionaria un mito y un símbolo, que nos anima e impulsa a trabajar en pro de la paz, el entendimiento y el reparto equitativo de la riqueza.